Acompañar no es distraer
En un día difícil, un libro puede ofrecer distancia o compañía. Ninguna de las dos opciones es superior. A veces necesitas salir de ti; otras, encontrar palabras que no simplifiquen lo que estás viviendo.
Evita las promesas de transformación instantánea. Busca una inteligencia amable: una voz capaz de sostener contradicciones, reconocer el dolor y seguir dejando sitio para la belleza o el humor.
Construye una balda de emergencia
Guarda tres libros distintos: uno breve, uno conocido al que puedas volver y uno que abra una perspectiva nueva. No tienen que resolver nada. Basta con que hagan el tiempo un poco más habitable.


