Crear no es copiar la trama

Una lectura fértil no te obliga a escribir una novela. Puede hacer que dibujes una habitación, inventes una regla para un mundo, anotes una frase propia o mires de otra manera el camino habitual.

La imaginación aparece cuando el libro deja huecos. Los sistemas demasiado cerrados impresionan; los que conservan un margen de misterio invitan a participar. Busca historias que sugieran más mundo del que muestran.

Guarda una chispa

Al cerrar el libro, escribe una sola cosa que todavía no entiendas. No la resuelvas. Déjala cerca. Las ideas más personales suelen crecer alrededor de preguntas que aceptamos conservar durante un tiempo.